Bosques de México

Monday, May 02, 2005

Irresponsabilidad institucional: Costos ambientales y humanos.

Irresponsabilidad institucional: Costos ambientales y humanos.
Por: Virginia Montes
Investigadora independiente

El 16 de Febrero, en el artículo titulado Deforestación con yunque, mencioné que tal parece que la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) ha estado más ocupada en repartir posiciones a simpatizantes del grupo clandestino de ultra derecha conocido como El Yunque, que de atender el desarrollo del sector forestal.

Los acontecimientos desde entonces a la fecha, no han hecho sino confirmar esta sospecha, y también están mostrando lo desastroso que pueden ser las consecuencias de que este grupo controle la institución que debería propiciar el buen manejo de los bosques de México.

El 16 de febrero, escribí que a partir de la salida de Alberto Cárdenas de la CONAFOR, un grupo oscuro de operadores ha estado secuestrando esta institución, para convertirla en un instrumento de capitalización de ciertas personas, que parecen estar vinculadas al Yunque. Cuando el Ingeniero Alberto Cárdenas formó la Comisión Nacional Forestal, buscó integrar un equipo capaz, sin importar la filiación política de las personas que lo integrarían. Tal fue el caso del Coordinador nacional del Combate de Incendios, el Ingeniero Fernando Arenas, quien con antecedentes como coordinador de comercialización de la Unión Nacional de Organizaciones de Forestería Comunitaria en la zona norte (UNOFOC), se desempeñó con un fuerte dinamismo como cabeza del combate a los siniestros forestales del país. Tenía una buena relación con organizaciones nacionales de productores y era un operador político eficaz. Sin embargo, el grupo que controla actualmente a la CONAFOR, en su afán por colocar a los simpatizantes de El Yunque no supo valorar la importancia de mantener en este puesto a una persona capaz de lograr la concertación social y al mismo tiempo capaz de reaccionar con prontitud a las emergencias que se presentan a todo lo largo del país durante los incendios, y removió al Ing. Arenas de su puesto justo al iniciar la temporada de incendios, con resultados lamentables. El primero de ellos, es que no existe una estadística actualizada en el Sistema Nacional de Información Forestal. Sin embargo, las consecuencias parecen ser mucho mayores. La prensa nacional y la de los estados han dado cuenta de incidentes que muestran serias deficiencias en la protección de los bosques.

Hacia el mes de marzo, el Parque Nacional Huatulco fue víctima de un incendio. La CONAFOR no ha tenido interés en fortalecer las estructuras sociales de cuidado a los recursos forestales. Desde la óptica de El Yunque, apoyar la organización social tendría el riesgo de que se pudieran fortalecer organizaciones de izquierda. La comunidad indígena de Huatulco, que es vecina del Parque, no ha sido animada a seguir fortalciendo sus relaciones internas y con sus vecinos, y recibió en cambio cientos de miles de pesos de la CONAFOR como compensación por dejar ciertas áreas de su territorio sin incorporar a las actividades productivas. El llamado Pago por Servicios Ambientales, fué insuficiente para lograr lo que la solidaridad social logra todos los días: que la población acuda a auxiliar en caso de emergencia. La desmovilización social, dejó a la administración del parque incapaz de combatir el incendio dentro de la supuesta Área Protegida. Fue necesario que la dirección del parque llamara a los bomberos municipales para atender la emergencia. Los daños fueron mucho mayores de lo que pudieron haber sido. El dinero público entregado a la comunidad fue en vano.

El pasado 15 de abril fue asesinado por la espalda Miguel Ángel Maya, Jefe de Proyectos de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas en la Región Prioritaria para la Conservación de los Chimalapas, Oaxaca. Miguel realizaba en el momento de ser ultimado, trabajos de revisión de brechas cortafuego que se habían hecho con recursos del Programa de Empleo Temporal en la congregación de Benito Juárez, en San Miguel Chimalapa. La SEMARNAT y la CONAFOR no han podido establecer una relación de confianza con la comunidad, como para asegurar la integridad física de sus empleados. Mediante una comunicación electrónica, los amigos de Miguel Maya tuvieron que colectar donativos para costear los funerales y entregar una aportación simbólica a la viuda. La SEMARNAT tampoco fue capaz de aportar al menos el costo del ataúd de su empleado.

El 20 de Abril, Juan Rodríguez quien es un funcionario medio de CONAFOR, pero no es simpatizante de El Yunque, envía un comunicado electrónico desesperado:

trabajo desde hace siete años en la ejecución de una estrategia de atención a la silvicultura comunitaria, mejor conocida como PROCYMAF y que instrumenta la Comisión Nacional Forestal. En estos años he dedicado, junto con un grupo de profesionales, buena parte de mi vida a esta aventura en la que personalmente he obtenido incontables satisfacciones profesionales y personales. Entre las últimas considero el haber conocido a personas comprometidas y bondadosas. Hoy apelo a la solidaridad y bondad de estas personas ya que resulta que hace dos semanas, tras una muestra notoria de una salud decadente, me diagnosticaron un tumor cerebral que solo puede ser tratado a través de una intervención quirúrgica delicada que, según los médicos, debe practicarse en un plazo no mayor a cuatro semanas.

Juan, al igual que muchos trabajadores de la CONAFOR, no tiene un contrato regular. No tiene apoyo de seguridad social, ni hablar de un seguro de gastos médicos mayores para ser atendido en una institución privada. Ha dedicado todo su tiempo a la CONAFOR, y por atender las urgencias institucionales no se atendió cuando tuvo los primeros síntomas, hace más de una año. Al igual que en el caso de Miguel Maya, tuvo que acudir a la solidaridad de amigos, para solicitar el apoyo económico que la CONAFOR le niega. Se trata de una neurocirugía delicada y costosa, además de un periodo largo de rehabilitación. La CONAFOR tampoco ha sido capaz de aportar al menos el costo del cirujano.

La deshumanización y la ambición de poder del grupo de El Yunque que controla a la CONAFOR, pareciera estar pensada para minar a toda costa la candidatura del Alberto Cárdenas a la presidencia de México. Mientras el todavía titular de la SEMARNAT declaraba a la prensa de San Luís Potosí que él no pertenecía ni tenía vínculos ni con El Yunque, ni con el martillo ni nada que se parezca, en la sede nacional de la CONAFOR, en Zapopan, la principal área verde de la zona metropolitana de Guadalajara, el Bosque de La Primavera, era consumida por el fuego. En una situación sin precedentes, fue necesario declarar el estado de contingencia ambiental en Guadalajara, pues el grado de contaminación del aire representaba ya riesgos para la salud como consecuencia del incendio (El Informador de Jalisco, 26 de Abril de 2005). De nuevo, la CONAFOR que ha sido secuestrada por El Yunque fue negligente en construir relaciones de solidaridad con la población local. De nuevo, muy pocos acudieron a controlar la emergencia. De nuevo, la zona había sido receptora de cientos de miles de pesos por Pago de Servicios Ambientales, pero eso no tuvo tampoco en este caso el efecto que la solidaridad social suele tener. Ante la falta de una estrategia de concertación social, sin operadores políticos, en claro enfrentamiento con las organizaciones nacionales de productores, los más de 300 millones de pesos que asignó el Congreso de la Unión al combate de incendios en 2005 fueron completamente insuficientes. Pero no hay razón para pensar que un mayor presupuesto alcance para reemplazar el efecto que tiene la solidaridad y la organización social a las que tanto teme El Yunque y los que controlan la CONAFOR.

En el Bosque de La Primavera, lo más lamentable es que el descuido, la irresponsabilidad y la deshumanización de los que cotrolan la CONAFOR, han tenido de nuevo resultados trágicos. Conforme a un boletín de prensa de la CONAFOR del 1 de Mayo de 2005:

Al estar realizando labores de descarga de agua en un pequeño foco de incendio dentro de la zona conocida como Río Caliente, ubicada en Zapopan dentro del Bosque de La Primavera, alrededor de las 14:30 horas se desplomó el helicóptero Bell 407, matrícula XARRV 907, asignado al combate de incendios forestales en la Región VIII Lerma Santiago Pacífico de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) a la que pertenece el estado de Jalisco. A consecuencia de este lamentable accidente, el piloto que tripulaba la nave y único pasajero, Hugo Manuel Luna Martínez, perdió la vida. Hasta el momento se desconoce (sic) las causas que pudieron haber provocado el incidente.

Será importante esclarecer el caso, pero la ambición, la indiferencia a los asuntos sociales y la franca incapacidad de la pandilla que ha secuestrado a la CONAFOR tienen mucho que ver.

¿Hasta dónde tolerarán Alberto Cárdenas y Vicente Fox las trastadas de este grupo?

¿Cuánto más tendrán que pagar los mexicanos en pérdida de bosques?

¿Hasta cuanto ascenderá la factura humana que se pagará?

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